Archivo de la etiqueta: Wittgenstein

Situación actual y futuro de la psiquiatría

Por Héctor PELEGRINA CETRAN


LA CONFUSA SITUACIÓN actual de la psiquiatría proviene de una mezcolanza de enfoques, imposibles de integrar. Existen múltiples paradigmas psiquiátricos contradictorios, cada uno con sus aporías, como puede constatarse en el libro de Ionescu, Catorce enfoques de la psicopatología.1 Parto por señalar que sólo algunos de los catorce enfoques allí aludidos como psicopatológicos lo son realmente, pues varios son meramente enfoques semiológicos de la psiquiatría. La falta de diferenciación entre semiología y psicopatología –como distintos métodos de exploración de distintas estructuras patológicas del psiquismo– es parte de la actual situación confusa de la psiquiatría, desde la exploración hasta el diagnóstico, y desde la terapéutica hasta la bioética. Esta confusión metodológica de la exploración psiquiátrica, nos orienta hacia el fundamento de la confusión de respuestas que hoy encontramos. La forma de preguntar siempre condiciona las posibles respuestas.

Sigue leyendo
Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

¿Hablas o describes? Tras Wittgenstein y Habermas

 

“Cuando uno habla de tener dolor o de estar asustado no trata de describirlo, trata de ser atendido o de ser consolado”.

 

PICT_20151011_141032

Santa Bárbara en el castillo de Montesquiu

PUESTOS A ELEGIR un título largo, este podía haber sido uno excelente. Eligieron otro los autores del texto que reseñamos, Ferran Molins y Jose López. Más técnico, algo más alejado de la intención, de su capacidad propositiva, y más centrado en la pormenorizada tarea crítica que sustenta el argumento:
La simplificación neopositivista del lenguaje de la psicopatología desde una perspectiva post-wittgensteiniana.

Ahí es nada. Cojan aire, merecerá la pena.

La tesis fundamental entendemos que se desarrolla del siguiente modo. Mostrada la imposibilidad o descrédito de un lenguaje observacional puro se impone la aceptación de un “sistema global de creencias” mixto para la articulación de un discurso sobre el mundo. Aceptar esta red de remisiones nos lleva a descreer del discurso único, de un marco teórico cerrado, omniexplicativo, más o menos anclado en una ontología o concepción del ser. Se denuncia en concreto la ontología materialista dominante, tomada como irrefutable sostén de un lenguaje meramente representacional publicitado en los conocidos manuales de gnósticos y estadísticos.
Sigue leyendo

Etiquetado , , , , , , , ,

La mala fama

En el Hilton

En el Hilton, discusión final





Asistimos en Barcelona al 22º Simposio Internacional sobre Actualizaciones y Controversias en Psiquiatría y, oh sorpresa, vemos colarse la hermenéutica. El reto de este año apuntaba ya desde el título a la semiótica pero no imaginamos nunca que terminara desbridándose el síntoma para liberar sustancia. Lean, lean.



INAUGURÓ EL BAILE Germán Berrios con un minué descriptivo para arrancarse luego en un dialógico vals. Ya no le basta con disipar los ruidos del ambiente para que suene libre el canto biológico. Aunque se resiste y vuelve por momentos a aquello de que “it is the task of psychopathology to recalibrate itself”, plantea ahora incluso que “el configurador cultural modifica la señal biológica”. Apuesta por una psicopatología que provea a la psiquiatría de un “dialogical and therapeutical context for clinician and patient in Gadamer’s sense”. En el de Gadamer, ¡textual! Sigue y sostiene que “psychopathology is not a passive descriptive language as Wittgenstein’s early propositions”, y eso tras proyectar una fotografía de la tumba del vienés fallecido en Cambridge, donde el profesor tiene su feudo, con una miniatura de escalera en ofrenda y homenaje a la conocida metáfora en 6.54 de lo desechable del Tractatus. No hay quien lo pare. Afirma que “cada síntoma es resultado de una negociación entre clínico y enfermo” y que “el clínico no es un secretario del enfermo, [sino que] está constantemente movilizando posibilidades”. ¡No habrá leído a los existencialistas, profesor!

Si abogaba el peruano por una psicopatología como “result of dialogical negotiation”, el checo Petr Bob -que le siguió con una deslavazada conferencia sobre la disociación- no pudo menos que empezar reconociendo que “conscious perception is related to interpretation”. Nada nuevo pero sí sorprendente en alguien que reivindica a un Freud de 1895 para sostener que “intrapsychic conflict is possible to be understood as a process related to disturbed neural unity”. Berrios había advertido antes que “no tenemos teorías de formación de síntomas (salvo la fallida del psicoanálisis), sólo correlaciones. Y una correlación no es suficiente”, pero si aceptamos la analogía como negociable no todo estará perdido, y con esa disposición quisimos ver al praguense en su arriesgado ejercicio de paralelas.

A continuación el neerlandés Damiaan Denys -en su intento de “deconstruir” el trastorno obsesivo-compulsivo- no hizo más que publicitar unas tesis ya expuestas en 2011 en Philosophy, Ethics, and Humanities in Medicine bajo el título Obsessionality & compulsivity: a phenomenology of obsessive-compulsive disorder. Divagó por tópicos y lugares comunes (“Intentionality is a philosophical assumption that I think is nice”), se solazó en un apunte platónico, constató que “there is no external reality that is true” y se le vio más ufano que compungido al afirmar que la gente “want to be certain and they deal with an existential problem”. Tal vez pudiera resumirse su propuesta como sigue: “Obsessionality is a dysfunction of intentionality, compulsivity is a dysfunction of agency”. Tuvo la amabilidad de regalarnos con una máxima de Condillac: “The perfection of a science is shown in the perfection of its language” (“une science bien faite est une langue bien faite”). Gracias, Damiaan.

Apuntaron directamente al síntoma André Aleman y Chuck Sanislow. El primero en lo que se refería a tratar por extenso y por igual el fenómeno alucinatorio, que a su parecer “shares phenomenology and mechanisms across diagnostic categories”; el segundo con su propuesta de diseccionar los síntomas de la matriz RDoC y aislarlos fuera de las “DSM disorder boxes”. Al igual que Berrios invitaba a transitar del sustrato biológico (por nadie negado pero insuficiente) al acontecimiento clínico: “Working forward from disrupted mechanisms to clinical problems (…) We want to focus on mental symptoms (…) maintain focus on palpable psychopathology”. En el dolor mental mentado. Y por si alguien se muestra receloso temiendo una mera vuelta al síntoma como elemento de semiología estrictamente médica ahí estuvo José Luis Carrasco, torero en el último tercio (“Inglés, español o catalán, yo lo hablo todo” respondió al ser interpelado), para desfacer el entuerto: “Creo que se está confundiendo semiología con psicopatología”, e invitaba a “una semiología más profunda, preguntando más, a la psicopatología, aunque tenga mala fama”. No es esta una definición de la psicopatología que vaya a colmarnos, sin duda, pero no esperábamos tanta disposición en las ponencias a encaramar la escalera semiológica sin aferrarse. Tal vez pedíamos poco, pero salimos contentos.

P.S.:

La ponencia de Diego A. Pizzagalli sobre la anhedonia resultó de gran interés en un registro mucho más neurobiológico que psicopatológico, por lo que no nos detenemos en ella.

El londinense David Nutt nos desveló que “Default Mode Network is responsible for the sense of self” para que podamos saber donde dirigirnos en caso de perder la identidad (en un descuido).

Maria Portella, del hospital de Sant Pau de Barcelona, se mostró tan stendhaliana como el holandés al presentar un estudio “muy sencillo pero [que] de sencillo que es es muy bonito”.

Etiquetado , , , , , , , , , ,

Rerefons del XVII Curso Anual de Esquizofrenia

El professor Manuel González de Chávez inaugurà el curs (celebrat a Madrid del vint-i-nou de novembre a l’u de desembre del 2012) oferint un sòlid marc per la discussió. En línia amb el lema de la present edició, BIOGRAFIA, FAMILIA, NARRATIVAS Y PSICOTERAPIA DE LA PSICOSIS, proposà una «narrativa de recuperación» que convidava a anar més enllà de la psicosi per atendre altres vessants identitàries conformadores del subjecte; a «rebiografiarse en la psicosis y en la recuperación» en un procés de continu trànsit de doble sentit «de las subidentidades rechazadas a la experiencia psicótica y viceversa». En aquest exercici reconstructiu que es vol respectuós de la complexitat alertava de no confondre una sola dada biogràfica amb la totalitat de l’experiència vital, tot advocant per «orientar el proceso de construcción o reconstrucción de la identidad» en una xarxa de «cadenas causales múltiples». I si defugia la simplificació més havia de témer la falsedat, clamant en aquest sentit «que las memorias recobradas no sean falsas memorias». Afirmà per substanciar el perill que «en El hombre de los lobos Freud induce recuerdos», tot citant el llibre The Wolf-Man by The Wolf-Man: The Double Story of Freud’s Most Famous Case. També qüestionà el llibre Faces in a Cloud: Intersubjectivity in Personality Theory reprovant la pretensió dels autors (Atwood i Stolorow) d’explicar l’obra teòrica de quatre psicoanalistes (Freud, Jung, Rank i Reich) a partir d’una sola dada de la seva biografia. La veritat és complexa i sovint, sembla dir-nos, no més que pretensió de veritat.

A continuació el professor Juan Luís Linares oficià una autèntica classe magistral de teràpia familiar sistèmica. Sota les premises de la triangulació perversa i la desconfirmació descobrí l’organització familiar en que s’ha colgat l’esquizofrènia, a la que anomenà “musa de la terapia familiar”. Definí la psicosi com la situació de desequilibri entre una identitat hipertrofiada (“napoleònica”) i una capacitat reduïda per ”atribuir significat a les relacions”, per establir una narrativa. Com sigui que cap d’aquests dos àmbits en precari, identitat i narrativa individual, permet una intervenció terapèutica caldrà incidir sobre la convergència de narratives dels diferents membres del sistema, sobre la “mitologia familiar”. Segons aquest plantejament, ampliant la narrativa i ressignificant les relacions mitjançant estratègies reconfirmadores (e.g. triangulació i mites), es podria modificar la identitat. Ho il·lustrà amb el següent exemple: “Si puedo hablar de deportes sin ser Napoleón me termino dando cuenta de que no necesito ser Napoleón”. Suggerent proposta que ens sembla topar amb una sèrie de dificultats, a saber: la definició d’identitat, la concepció de la psicosi i la culpabilització de la familia.

Algunes dificultats pel mudament d’identitat

El fet que el canvi de discurs explícit comporti una identitat transformada es veu contradit per la definició de la identitat donada minuts abans pel mateix Linares: «Parte de la narrativa elegida por el sujeto como definitoria de sí mismo, que no cambia y con la que no se negocia». En què quedem: és o no modificable la identitat? És, si més no, matisable o reemplaçable? Es tracta de desplaçar la subidentitat delirant tot rescatant altres subidentitats rebutjades com proposava González de Chávez en parlar de la «narrativa de recuperación de las subidentidades rechazadas»? Ho podríem entendre així si el mateix Linares no hagués esmentat un fet nuclear de la psicosi: que la identitat delirant només és la resposta a un procés primari de desintegració (desconfirmació en aquest model); que la disfunció primària de la psicosi és la terrible vivència del “no existeixo” a la que es respon amb un desesperat “no puc no existir”. Aquest fet, abastament reconegut a la psicopatologia, el recollia ja Eugène Minkowski al llibre titulat precisament La schizophrénie de 1927, on afirmava que si volíem assolir una comprensió comuna de l’esquizofrènia calia atendre de forma preferent a la part deficitària (el que anomenava l’autisme pobre), essent el món imaginari, la riquesa del deliri, el que hi hauria encara de normal, de viu a la personalitat malalta. Però no semblem trobar-nos del tot còmodes amb aquesta vital identitat delirant i la volem substituir per una altra de més normalitzada: millor ser un convençut de la superioritat blaugrana o del potencial perico, p.e., que identificar-se amb Napoleó. Narrativa per narrativa, ens abstenim d’intervenir sobre el fons de la qüestió, sobre la falla primordial. Potser perquè no és possible, potser perquè així defugim una qüestió tan delicada en aquest paradigma com la culpabilització de la familia. Controvèrsia desencadenada a la dècada dels trenta del segle passat amb afirmacions com la de Harry Stack Sullivan en concloure que l’esquizofrènia era «el resultat de relacions primerenques doloroses», amb la introducció del concepte de mare sobreprotectora per part de David Levy o la utilització del terme esquizofrenogènic per Lidz i Frieda Fromm Reichmann; recolzada per la teoría del doble vincle de Gregory Bateson i atiada per Ronald David Laing amb unes aportacions que el següent ponent, el professor Brian Martindale, considera «massa radicals i [que] poden haver estat vistes com culpabilitzadores de la familia» (Martindale & Smith, 2011). Tot aquest corrent d’opinió produí una «comprensible reacció de les families contra la idea de que elles eren les culpables» però també generà en els professionals «una violenta resposta contra la teràpia familiar malgrat la consistent evidència de que les intervencions familiars complementen la medicació i milloren els resultats». Si la noció de culpa ha patit més la seva radicalitat o la seva incomprensió és quelcom que encara avui sembla tan poc resolt que el professor Martindale li dedicà fa tot just quatre anys un article titulat Recuperant-nos de la culpabilització. En aquest treball reconeix que els primers investigadors de constel·lacions familiars a les psicosis «de vegades van descriure els fenòmens observats en un llenguatge that came across as somewhat condemning especialment de les mares dels pacients esquizofrènics». I continua més endavant en una redacció sense pausa: «És evident que alguns investigadors psicoanalítics i aquells que seguiren les seves idees van tenir alguna dificultat en mantenir la neutralitat investigadora. Potser per la compassió sorgida del seu treball individual amb pacients alguns clínics potser van informar de les troballes familiars d’una manera que perdia la neutralitat de l’aproximació científica i varen adoptar un to crític cap als membres de la familia com si la seva psicologia no fos el resultat de processos inconscients que necessitaven ser compresos tant com el pacient amb psicosi». Conscient o inconscient és a la familia on recau una culpabilitat que encara al 2009 necessitava ser justificada.

Rhodes PPP 2008El llit de pedres de Ludwig Wittgenstein i el pati del darrere de John Searle

Si per la psicoanàlisi la gènesi es troba sempre a l’inconscient (individual, familiar o col·lectiu), més enllà de la consciència, pel paradigma cognitiu que representava al curs el professor John Rhodes el deliri cal cercar-lo també més enllà de la raó. Malauradament no adreçà a la seva ponència aquest fet; no s’endinsà al terreny forasenyat on arrela la psicosi; no explorà l’espai de negativitat o buit que atrau el deliri (el símptoma positiu); vorejà la falla en el discurs que representa la identitat negada, desintegrada o desconfirmada que cal afirmar, reconstruir o recuperar. Cenyint-se a una exposició sobre els mecanismes de formació del deliri des del paradigma cognitiu, no desenvolupà les interessants reflexions sobre aquest fet del que sí demostra ser plenament conscient a l’interessant article Deliris, certesa i rerefons publicat amb Richard G.T. Gipps el 2008 a la prestigiosa revista Philosophy, Psychiatry, & Psychology. En aquest treball reconeix i certifica la defunció de la comprensió cognitiva del deliri tot afirmant que el «diagnòstic del deliri» no rau en un error de raonament o «en una capacitat de raonar malmesa sino en quelcom més fonamental: en una afectació del rerefons (background)» (p.303). Terme manllevat a John Searle, Background, pati del darrere, pati interior, espai lliure i desocupat, no edificat però (o per això) edificable. Deliri només reconegut per l’espai que ocupa en els fonaments del saber, en el pensament descobert previ al judici. Es recolza per fer aquestes afirmacions en l’obra de Ludwig Wittgenstein titulada Sobre la certesa on, segons Rhodes, el filòsof «entenia l’alienació mental (insanity) com una pertorbació que era més que una deficiència en el raonament o un defecte en el contingut de l’experiència, i que implicava els fonaments (bedrock)» (p.299). Bedrock, llit de pedres o pedrera; malaltia com mancança que rau en el «[l]loc d’on es treu la pedra que serveix per a construir» (DIEC). En un paral·lelisme pictòric explica que «no es la tècnica en la pinzellada ni l’elecció del color el que propicia les anormalitats en el producte final, sino les deformacions de la tela» (p.305). Ja Minkowski discorregué sobre aquestes teles del background (toile de fond) i la rellevància del seu fons (fond d’una toile) l’any 1940 al treball La notion de fond mental publicat als Annales médico-psychologiques. Finalment en una metàfora teatral veuríem trontollar el bastidor i agitar-se les bambolines, caure el teló de fons (rideau de fond) i, com a conseqüència, secundàriament, com aquell “no puc no existir” en resposta al “no existeixo”, adaptar el guió a la sobtada i violenta nuesa de l’escenari. Deliro perquè tremolo.

Sigui escrit el precedent per recordar la falla primera, per subratllar la defectualitat de la psicosi. ¿Perquè la paraula esquizofrènia, que apareixia invariablement des del 1995 a tots els títols de les jornades (tal com correspon al Curso Anual de Esquizofrenia), perquè s’ha vist desplaçada des del 2005 de manera constant per la més innòcua i inofensiva de psicosi? Potser perquè ens estalvia la incomoditat d’haver de rememorar aquella Dementia præcox inevitablement deficitària?

Clausurem el pati del darrere (background) possiblement perquè fa palesa la incomprensió, ja ho deia Jaspers, de la psicosi i potser també la dificultat o impossibilitat de la intervenció terapèutica. Es tracta, escriu Rhodes, d’un àmbit «que no pot ser codificat i que, per això mateix, torna impossibles les aspiracions científiques». Qui serà el primer en desmentir-ho?

Etiquetado , , , ,
A %d blogueros les gusta esto: