Archivo de la etiqueta: Jaspers

Situación actual y futuro de la psiquiatría

Por Héctor PELEGRINA CETRAN


LA CONFUSA SITUACIÓN actual de la psiquiatría proviene de una mezcolanza de enfoques, imposibles de integrar. Existen múltiples paradigmas psiquiátricos contradictorios, cada uno con sus aporías, como puede constatarse en el libro de Ionescu, Catorce enfoques de la psicopatología.1 Parto por señalar que sólo algunos de los catorce enfoques allí aludidos como psicopatológicos lo son realmente, pues varios son meramente enfoques semiológicos de la psiquiatría. La falta de diferenciación entre semiología y psicopatología –como distintos métodos de exploración de distintas estructuras patológicas del psiquismo– es parte de la actual situación confusa de la psiquiatría, desde la exploración hasta el diagnóstico, y desde la terapéutica hasta la bioética. Esta confusión metodológica de la exploración psiquiátrica, nos orienta hacia el fundamento de la confusión de respuestas que hoy encontramos. La forma de preguntar siempre condiciona las posibles respuestas.

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Sentido y experiencia en psicopatología

Por Pablo RAMOS GOROSTIZA y José M. GONZÁLEZ CALVO

Presentado en el Congreso de Neuropsiquiatría Americana de Santiago de Chile de 1997, inédito hasta la fecha, publicamos ahora este trabajo con el beneplácito de sus autores en el marco del homenaje a Pablo Ramos Gorostiza


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I. Introducción

EL CONOCIMIENTO PSIQUIÁTRICO se fundamenta en el encuentro con el hombre enfermo. Su acontecer recíproco conforma todo nuestro proceder interpretativo, actualiza nuestro conocimiento y define el núcleo de nuestra experiencia. La relevancia del encuentro en psiquiatría es tal, que en él hallamos todas nuestras posibilidades de certeza. Sigue leyendo

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La opinión de Jaspers (Walker 2014)

Es entonces cuando la opinión se llama hipótesis.
I. KANT

Fra Carnevale 1480-4 La ciudad ideal

NI PEREZA NI ilusión (A642). Solo tras agotar el examen de los hechos particulares de la vida psíquica, con sus relaciones comprensibles y causales, asume Jaspers que la aproximación al hombre rebasa la simple experiencia y que precisa de una idea que lo abrace en su totalidad. No bastan las explicaciones fisicistas ni la interpretación fragmentaria. Hay que dejar fluir la idea total por las grietas del pensamiento categórico. La siguiente tabla ofrecida por Walker resume las características distintivas entre las categorías de la intuición particular y las ideas de totalidad. Sigue leyendo

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Las ideas kantianas de Jaspers

Monticelli - La mer à Cassis

KARL JASPERS FUE, como bien saben, uno de los máximos exponentes de la filosofía existencial alemana. Este pensamiento será el que moldee las sucesivas ediciones de su Psicopatología General, publicada en su primera versión en 1913 bajo la clara influencia de Wilhelm Dilthey y un mucho más discutido aliento husserliano. En esta reelaboración existencial de su psicopatología Jaspers establece (Walker, 1993) una clara distinción entre la vida empírica (Dasein) y la existencia (Existenz). Al ámbito empírico corresponderían tanto el saber científico de la naturaleza como la interpretación de la historia, mientras que al segundo convendría la comprensión llamada existencial. Es justo ésta la que, según Jean-Claude Gens, «define la tarea del médico frente a la del puro hermeneuta o el puro biologicista». El médico se dedica a algo más que a experimentar con signos o significados. Tiene trato directo con el dolor. Poco le dicen las señales de despolarización axonal o los vacíos significantes en los que crea hallar asiento cada uno.
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Confidencias y desconfianzas entre psiquiatría y filosofía

Por Oriol MOLINA


 

Goya_Dog

EXISTE INTERÉS RECÍPROCO entre filosofía y psiquiatría. Por ello, también cobran importancia sus desencuentros, particularmente llamativos si psiquiatra y filósofo resultan ser la misma persona. Las radicales faltas de articulación entre el pensamiento psicopatológico y filosófico de Karl Jaspers merecen ser examinadas. Me centraré aquí en su modo de articular el concepto de delirio, puesto que éste inspira la definición de delirio que se encuentra en los manuales de diagnóstico o que suele manejarse en la práctica psiquiátrica orientada biomédicamente. Esa desconfianza resulta tanto más sospechosa cuando no está reñida, al contrario, con un insistente exordio por parte de esa misma psiquiatría a favor del humanismo filosófico. Cito al propio Jaspers (1997) a este propósito:

«Un estudio exhaustivo de la filosofía no es de ningún valor positivo para el psicopatólogo, más allá de la importancia de la metodología. (…) Nos puede proteger de plantear las preguntas equivocadas, ahorrándonos discusiones irrelevantes en las que tan sólo desplegamos nuestros prejuicios. En un segundo orden de cosas, el estudio de la filosofía produce una contribución positiva a la calidad humana del psicopatólogo y con ello le ayuda a clarificar sus propias motivaciones». Sigue leyendo

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La superación actual de las aporías psicopatológicas

Por Héctor PELEGRINA CETRAN


Hassam - Evening

Lpnga situación actual de la psiquiatría y la psicopatología es semejante a la denunciada por Jaspers, a su arribo en 1910 a la clínica de Heidelberg: «mezcolanza de enfoques en la Psiquiatría, en relación a su objeto de estudio, la totalidad del hombre», como relatase en su Autobiografía1. Hoy existen múltiples paradigmas operativos en la psiquiatría, cada uno con sus aporías, como puede constatarse en el libro de Ionescu, Catorce enfoques de la psicopatología2. Sólo algunos de los catorce enfoques allí aludidos como psicopatológicos lo son realmente, pues varios son enfoques meramente semiológicos de la psiquiatría, no psicopatológicos. Esta falta de diferenciación entre semiología y psicopatología es parte de la situación confusa de la actual psiquiatría. La semiología es una exploración y registro de “signos”, que señalan los procesos patológicos subyacentes en otro nivel ontológico, como un soplo cardíaco es signo de una insuficiencia valvular. En cambio, la psicopatología es un desvelamiento de las estructuras patológicas del comportamiento en su propio nivel constitutivo, el semántico. ¡Dada la falta de una clara visión semántica del comportamiento, en las tablas diagnósticas actuales no aparece la unidad intrínseca de cada nosología, aunque como tampoco la de cada estructura psicopatológica sintomática! Sigue leyendo

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Presentación del Grupo de Trabajo en Psicopatología Fenomenológica

Por Oriol MOLINA y Sergi SOLÉ


Resulta imperativo que la psicopatología que practicamos y enseñamos incluya, de forma rigurosa, este aspecto dialógico, difícilmente “formulable” en el lenguaje de las ciencias naturales y tan solo superficialmente asumido por la mayoría de modelos psicológicos.

Ej (3)L ÁMBITO DEL diagnóstico psiquiátrico se halla en una crisis evidente. La ofensiva al modelo operacional encarnado por el DSM no ha hecho más que recrudecerse a lo largo del proceso de gestación y alumbramiento de su quinta, arábiga y última edición. Las recientes propuestas del NIMH para sustituirlo —dado su escaso rendimiento en la investigación biomédica— por un marco epistémico ya desligado de toda referencia clínica y entregado a la heurística de un big data despersonalizado parecen certificar de modo contundente el fracaso del discurso psicopatológico oficial. Sigue leyendo

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El delirio, ni excéntrico ni ejemplar

La mayéutica socrática frente al aristotelismo de Gomá Lanzón

Texto marco de la comunicación Delirio y ética de la excentricidad pronunciada por Sergi Solé Plans el 26 de noviembre en el VI Congreso Internacional de Bioética de la Universitat de Barcelona


Trabalhemos ao menos -nós, os novos- por perturbar as almas, por desorientar os espíritos. Cultivemos, em nós próprios, a desintegraçao mental como uma flor de preço.

F. Pessoa, 1915

Antes el problema era que el yo estaba alienado, ahora más bien que no lo está lo bastante.

J. Gomá Lanzón, 2009

 

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Lykeion, Atenas (2014)

 

LA DEFINICIÓN DEL delirio como error es una de las más desafortunadas de la psicopatología. Lo reconoce Jaspers, lo demuestra Spitzer, lo asume el cognitivismo sutil de Rhodes y Gipps (2008), y se dedica a ratificarlo la revista World Psychiatry en su número del pasado mes de junio.
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Verano sin fenofobia en World Psychiatry

 

DSC00229PUBLICÁBAMOS EN PLENAS vacaciones estivales nuestro particular diálogo con Louis A. Sass cuando World Psychiatry, revista de la Asociación Mundial de Psiquiatría, acababa de hacer lo propio con el suyo. Parnas, Lysaker, Ratcliffe, Garetty y Fuchs entre otros respondían al artículo central a cargo de Louis Sass y Greg Byrom: Perspectivas fenomenológicas y neurocognitivas de los delirios.


Y si coincidían ambas publicaciones en el tiempo también lo hacían en el sentido de su réplica. Basta con leer los títulos de los comentarios para ver por dónde van las teclas. El de Lysaker y Hamm no puede sar más explícito: Inquietudes en torno a la inatención del papel que desempeñan el dolor emocional y la intersubjetividad. En la primera parte de su argumento, aperitivo de un trabajo pendiente de publicación en PPP, vienen a coincidir en la primacía que reclamábamos nosotros para los afectos en la comprensión de la vivencia esquizofrénica, aquí acotado a los delirios, que dicen “no son simplemente cálculos erróneos basados en disfunciones neurocognitivas o el producto de alteraciones fundamentales en el sentido del yo, como describen los autores [Sass y Byrom]. Más bien -prosiguen Lysaker y Hamm-, si el dolor desencadena experiencias delirantes, puede ser que los delirios sean en parte intentos, bien que ineficaces, de los seres humanos para explicar o comunicar su dolor a otros seres humanos”. Asumido el papel de la afectividad en la génesis del delirio, enlazan este factor con un componente intersubjetivo no del todo claro, aquí como función posible del delirio, en lo que sigue como postulado mecanismo a través de la conocida Teoría de la Mente, de la que proponen una lectura propia frente a la “retirada general a un estado solipsista” descrita por Sass y Byrom.

En su comentario El mundo interpersonal de la psicosis Matthew Ratcliffe hace hincapié en los mismos elementos que Lysaker y Hamm, aunque en el título mencione uno solo, y enfatiza tanto la importancia de un fondo público o intersubjetivamente compartido a partir del cual moldeamos nuestras creencias, como una confianza básica que no podrá tener otro componente fundamental que el de la afectividad, según él mismo expone. La ruptura traumática de estos lazos vinculares tempranos dañaría la solidez de ese consenso tácito necesario para no naufragar, y cita a Jaspers, en la humana socialización; y podría así condicionar “sesgos epistémicos” que nos llevaran al delirio. Como resultado.

En La intersubjetividad de los delirios, aportación de Thomas Fuchs, no se tematiza esa afectividad que Lysaker, Hamm y Ratcliffe sí consideran imperativo destacar, pero resume con precisión el marco interpersonal en el que el fenómeno, más allá de las alteraciones de la ipseidad en que se centra la propuesta de Sass, viene a gestarse:

En resumen, los delirios pueden no ser suficientemente descritos como creencias falsas individuales. Se corresponden más bien con una situación intersubjetiva despojada de la confianza básica que podría ayudar a restablecer una comprensión consensuada de la situación y a co-construir una realidad compartida, de sentido común. Independientemente de sus presupuestos neurobiológicos y de sus componentes neurocognitivos -a los que no quitamos su crucial importancia- los delirios no son solamente productos de cerebros individuales. Su fundamento no radica en una representación engañosa del mundo, sino en el fracaso en la participación en un mundo compartido a través de la interacción con los demás.

También a nuestro entender resulta imprescindible la explicitación de una afectividad siempre relegada a la insinuación y el apunte. Tal vez por miedo a generar esa “fenofobia” de la que Josef Parnas escribe en su texto Delirios, epistemología y fenofobia, en el que reconoce que “el artículo de Sass y Byrom puede parecer una reminiscencia de las conjeturas no empíricas de una era precientífica, expresada en un lenguaje poético” frente al contundente vocabulario operacional de los manuales estadísticos. Aunque no nos parece que la obra de Sass, mucho más cercana como se ve a los preceptos neurocognitivos, corra gran riesgo en ese sentido, sí podría en verdad ocurrirle a una fenomenología que, abierta a la facticidad, apueste por los quiebros de la vida y relegue los enunciados de impacto. Quien la rehuya, malentendiendo la ciencia, leerá el trema con Sass. Nosotros les invitamos a seguir con Parnas:

Desde una perspectiva fenomenológica, los delirios primarios no son errores originalmente cognitivos sino fenómenos esencialmente experienciales de raíz afectiva o pática, un aspecto bien ilustrado por las descripciones de Conrad del trema y la ‘afectividad fundamental intensificada’.

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VV.AA. (2015), Forum – Phenomenological and neurocognitive perspectives on delusionsWorld Psychiatry (14:2), 163-87

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