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Chevalier X (Dérain, 1911-4)

 

 

 

FENOPATOLOGICA ES UN “puro lugar de encuentro”. O al menos así describía Feltrinelli la tarea editorial que pretendemos. El objetivo, también en sus palabras, será “recibir y transmitir escritos que estén a la altura de la realidad”. De su editor puede decirse que como “el señor Feltrinelli tiene apenas treinta y [tantos] años y un gran bigote negro”. Y con Luis Martín-Santos caracterizarlo como sigue o más bien desea:

 

«Educado lejos del chato y corto positivismo anglosajón, habiendo tomado de la universidad centroeuropea un sentido filosófico ordenador de sus actividades, sabiendo que el puro dato científico sin un sistema racional que lo coordine dentro de las ciencias del hombre permanece ineficaz y hasta resulta pernicioso, estando al día de cuantas revistas de su disciplina se publican en las lenguas alemana, inglesa, francesa e italiana, elaborando libros en que era tan admirable la copia informativa como la elegante construcción…»

 

Las opinadas vergüenzas editoriales las destaparemos en la evanescente Portada, e intentaremos soltarlas solo en la jaula de Twitter. Aparecerán para perderse, como el resto pero a conciencia.

Se pone en fin su editor al servicio del saber como butler o maior domus; como camarero dirá Morán; como “carreta”, escribe Feltrinelli; o como “el pastor que apacienta a las ovejas” ilustrará –heideggerianamente– Herralde. En todo caso repitiéndose con Beatriz de Moura (a quien Umberto Eco considerara “sin duda la editora más guapa de toda la feria de Frankfurt… ¡y tal vez del mundo!”; y Castilla del Pino “una editora inconcebible en los tiempos que corren —añadiendo—: si Dios existe, que nos la conserve”), recitando con ella la jaculatoria: “Uno se mete a editor como se mete a monja”. O a eremita, añadimos, sin victoria. Pues —si bien el proyecto se gestó en el pequeño beguinario de la ciudad de Gante, en el Klein Begijnhof de la natal y mortal del psiquiatra Joseph Guislain—, hay que recordar con Feltrinelli que “el editor no tiene nada que enseñar, no tiene nada que predicar, no quiere catequizar a nadie, en cierto sentido no sabe nada”.

s. Solé Pl., editor

El Corredor, 2017

 


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