Presentación

 

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Chevalier X (Dérain, 1911-4)

FENOPATOLOGICA ES UN espacio dedicado a la psicopatología cuyo objetivo editorial es, de acuerdo con la vocación de Feltrinelli, difundir el talento oculto entre tanta palabrería publicada. Pretendemos acercar al lector aquellos textos y autores que –a nuestro entender– saben lo que dicen, tarea fundamental del conocimiento que de verdad lo sea: «If the cultivation of the understanding consists in one thing more than in another, it is surely in learning the grounds of one’s own opinions», escribía John Stuart Mill en On Liberty. Y si bien la pretensión es grande puede decirse que es pequeña la ambición, esta vez siguiendo a Erasmo: «Quidque est ineptius, hoc plures admiratores nanciscitur, ut pessima quaeque semper plurimis arrident» (Moriae Encomium, XLII).

De su editor puede decirse que como “el señor Feltrinelli tiene apenas treinta y [tantos] años y un gran bigote negro”. Y con Luis Martín-Santos en Tiempo de silencio caracterizarlo como sigue o más bien desea:

«Educado lejos del chato y corto positivismo anglosajón, habiendo tomado de la universidad centroeuropea un sentido filosófico ordenador de sus actividades, sabiendo que el puro dato científico sin un sistema racional que lo coordine dentro de las ciencias del hombre permanece ineficaz y hasta resulta pernicioso, estando al día de cuantas revistas de su disciplina se publican en las lenguas alemana, inglesa, francesa e italiana, elaborando libros en que era tan admirable la copia informativa como la elegante construcción…»

Habrán observado nuestros seguidores que hemos cambiado el encabezado de esta página. Hasta ahora se titulaba Editorial aunque no consistía más que en una breve presentación del proyecto (si bien de su editor). Pero no era un editorial en su acepción sustantiva. Ni hemos pensado que deba serlo. No renunciamos con ello a expresar nuestra opinión, no pretendemos la indeseable mas necesaria asepsia para ello, pero tampoco queremos dar mayor peso a la natural ingenuidad de que adolece inevitablemente este género frente al esforzado trabajo de nuestros reseñados y colaboradores. Las vergüenzas editoriales las destaparemos pues en la evanescente Portada, de carácter y contenido cambiante como mudable es nuestra opinión; y aparecerán para perderse, como el resto pero a conciencia.

A quienes sientan curiosidad por el original sinsentido de este lugar podemos contarles que el proyecto se gestó en el pequeño beguinario de la ciudad de Gante, en el Klein Begijnhof de la natal y mortal del psiquiatra Joseph Guislain. Tal vez por ello se pone su editor al servicio del saber como butler o maior domus; como camarero, en fin, dirá Morán; o como “el pastor que apacienta a las ovejas” ilustrará –heideggerianamente– Herralde. En todo caso repitiéndose con Beatriz de Moura (a quien Umberto Eco considerara “sin duda la editora más guapa de toda la feria de Frankfurt… ¡y tal vez del mundo!”; y Castilla del Pino “una editora inconcebible en los tiempos que corren —añadiendo—: si Dios existe, que nos la conserve”), recitando con ella la jaculatoria: “Uno se mete a editor como se mete a monja”. O a eremita.

Sin victoria.

s. Solé Pl., editor

El Corredor, 2017

 


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