Archivo de la categoría: Reseña

Costuras de la modernidad

Reseña de El discurso psicopatológico de la modernidad. Ensayos de historia de la psiquiatría de Enric NOVELLA (Catarata, 2018)

Jean Édouard Vuillard - The Dressmaking Studio II

 

Que yo sea médico y usted un enfermo del espíritu, en eso no hay inmoralidad ni lógica, sino una simple casualidad.

A. EFIMICH

 

EL MILENARISMO FINISECULAR disparó todas las alarmas en la concepción de lo mental. Mientras unos proclamaban la “década del cerebro” otros apuraban la elegía de un sujeto herido de modernidad. Enric Novella lo certificaba en 2007: «Entre los múltiples diagnósticos a los que nos tiene acostumbrados la crítica cultural y filosófica de nuestros días, quizá ninguno goce de mayor circulación que el que nos habla de la crisis del sujeto» (Construcción y fragmentación del sujeto psicopatológico).

Estos nuestros días habían arrancado con la última década del siglo. Diversas y autorizadas voces alertaron a lo largo de los noventa sobre la contemporánea y explosiva mezcla de tres conceptos: Self, Modernity & Identity, tratados por extenso en una serie de trabajos de —entre otros muchos pero de forma destacada— Charles Taylor, Nikolas Rose, Anthony Giddens o Kenneth J. Gergen. Bien conocidos todos por Enric Novella constituyen, a nuestro entender, el núcleo de la propuesta ofrecida en el libro que ahora reseñamos, El discurso psicopatológico de la modernidad. Ensayos de historia de la psiquiatría, maravillosamente editado por Catarata este 2018. Sigue leyendo

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La opinión de Jaspers (Walker 2014)

Es entonces cuando la opinión se llama hipótesis.
I. KANT

Fra Carnevale 1480-4 La ciudad ideal

NI PEREZA NI ilusión (A642). Solo tras agotar el examen de los hechos particulares de la vida psíquica, con sus relaciones comprensibles y causales, asume Jaspers que la aproximación al hombre rebasa la simple experiencia y que precisa de una idea que lo abrace en su totalidad. No bastan las explicaciones fisicistas ni la interpretación fragmentaria. Hay que dejar fluir la idea total por las grietas del pensamiento categórico. La siguiente tabla ofrecida por Walker resume las características distintivas entre las categorías de la intuición particular y las ideas de totalidad. Sigue leyendo

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Derrida y Foucault, cucurbitas de folie

…nisi me forte comparem nescio quibus insanis…

Cerebro con alas

Ilustración de Anna Caterina Vicioso ©

 

BASTÓ A MI compañera de mesa en un congreso ver el nombre de Descartes en el título para saber —y comunicarme— que no compartía ese punto de vista. Así, en general.

Tal es el peso del filósofo francés en nuestro campo, donde ha sido acusado a diestra y siniestra de haber descuajaringado al hombre en fría razón y cuerpo inerte. Nos ha parecido por ello del mayor interés la publicación del trabajo de Andrea Mosquera Varas sobre la polémica que a propósito de él mantuvieran los también franceses Michel Foucault y Jacques Derrida. Su título: De la ruptura o el vínculo entre razón y locura en Descartes, Foucault y Derrida.

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La mutante encarnación del daimon

Sinopsis y reseña de Vísceras, humores, alientos. Alma premoderna y subjetividad moderna de Carlos REJÓN ALTABLE

Por Oriol MOLINA ANDREU


Bulaki - Tres aspectos del absoluto

Tres aspectos del absoluto, Bulaki, 1823

 

CpARLOS REJÓN NOS brinda una revisión extraordinaria, cuyo horizonte abarca dos milenios de pensamiento médico y filosófico, acerca de las distintas formas en las que se articuló el proceso de (des)apropiación de nuestro cuerpo, lenguaje y mundo. A la vez, el autor nos recuerda la fragilidad en que la psiquiatría contemporánea habita si no piensa de nuevo este proceso ya que, de acuerdo con la tesis de Gladys Swain y Marcel Gauchet, de no hacerlo seguiremos instalados en el marco conceptual del alienismo, con sus contradicciones. Sigue leyendo

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Diálogo con Ivana Marková

 

9780521022767

 

HA FIRMADO ARTÍCULOS de interés cuando los escribía Ivana Marková. Sin ella, Germán Berrios (uno de los escasísimos ejemplares de epidídimo curricular más largo que Tizón) nos hubiera torturado por los siglos con su dialéctica del ruido y la señal. Mas hete aquí que en 2009 suscribe que los síntomas mentales son construcciones teóricas en las que “los sujetos crean sentido o construyen un significado a partir de una rudimentaria experiencia preconceptual y preverbal”. Alto ahí. Cherchez la femme. Aquí la tenemos. Dedicamos nuestra atención a esta filósofa y psicóloga checoslovaca (Praga, 1938) que ha dado un vuelco al descriptivismo del psiquiatra peruano. Leemos y reseñamos la entrevista que concediera en 2013 a Thomas Fondelli para Open Dialogical Practices: On dialogue and dialogicality. Sobre el diálogo y la dialogicalidad, dialogaron.

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Ion Vianu: disidencia política y paranoia comunista

 

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I ON VIANU (BUCAREST, 1934) es psiquiatra. Hubo de exiliarse de Rumanía en 1977 por su activa oposición a los ingresos psiquiátricos con finalidad política que la dictadura comunista de Nicolae Ceaușescu llevaba a cabo. Amnistía Internacional da cuenta de estas prácticas en su documento de 1995 titulado La psiquiatría desde el punto de vista de los derechos humanos:

«En Rumanía, los informes indican que se llevaba a cabo el ingreso forzoso de individuos en instituciones psiquiátricas sin motivo, especialmente en los años setenta. Por ejemplo, en 1980, Amnistía Internacional informó (The political abuse of psychiatry in Romania) sobre los casos de Mihai Moise, Eugen Onescu y otras personas que fueron detenidas por razones políticas en 1979 y 1980». Sigue leyendo

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Reino de sombras: tiniebla, historicidad y destello

Lacomi și flămânzi îmi strigă ochii,
veșnic nesătui ei strigă
după ochii tăi – scăpărătorii –
cari de luminoși ce-ți sunt, copilo,
nu văd niciodată umbre.

L. BLAGA

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«Desde hace algunos años se han hecho públicas en internet breves grabaciones en vídeo de algunos niños pequeños en los primeros instantes del descubrimiento de su propia sombra. Las imágenes muestran en su mayoría a los niños asustados pidiendo auxilio a sus madres, mientras intentan desembarazarse de esa mancha oscura, que se mueve sobre el suelo adherida a sus pies. (…) Pronto esa angustia se habrá disipado y la sombra pertenecerá para siempre, en condiciones de normalidad, al perímetro de nuestro mundo familiar».

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Patologías de la existencia: crónica

Crónica del XII Congreso Internacional de la Sociedad Hispánica de Antropología Filosófica organizado en Zaragoza del 28 al 30 de septiembre de hogaño bajo el título:

Patologías de la existencia. Enfoques antropológico-filosóficos

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No podemos diluir la frontera entre normalidad y enfermedad.
Javier San Martín

 

CON ESTAS PALABRAS terminaba —en el aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza— Javier San Martín su conferencia de clausura titulada “Vida humana, cultura y locura”. Así explicitaba lo que había sido, desde una perspectiva clínica que él tomó de Wolfgang Blankenburg, el nudo discursivo de las jornadas: las dos lecturas del pathos. Porque dos lecturas tenía, aunque invitaba ciertamente de antemano a un enfoque antropológico-filosófico el título que convocaba esta duodécima edición del congreso.

No sabemos si a la mirada clínica se la esperaba, pero con Enric Novella en el equipo organizador nos dimos algunos psiquiatras por invitados. Resultaba así inevitable la contraposición entre pathos y enfermedad, la distinción entre angustia existencial y patológica que rescató Francesca Brencio de Heidegger en la conferencia plenaria “Quel nulla che mi abita” (diferencia que habría querido borrar Schneider en una asimilación reprobada por Binswanger).

El caso es que se halló el pathos existencial frente a la enfermedad médica, le espetó que la dificultad de la existencia no es una enfermedad y le recordó que la pasión de la vida en ciertos momentos se expresa como tristeza. Eso la enfermedad no pudo rebatirlo.

Pero el relato sobre el sufrimiento psíquico topaba una y otra vez con la vivencia del dolor, con la experiencia clínica de un sufrimiento cuya inefabilidad desborda el discurso y deja, literal y metafóricamente, sin palabras. Los filosóficos ponentes parecían reprochar insensibilidad a la muda aceptación clínica, ofenderse por la tolerancia psiquiátrica ante el vacío discursivo, ante el reconocimiento y asunción de la negatividad (en sentido, claro, filosófico). Los clínicos tratantes podían sentir por otro lado que el esfuerzo por recubrir de palabras positivas (en su acepción también filosófica) ese dolor no hacía sino trivializar una experiencia inaccesible, negar por compasión el malestar. Como escribiera Gadamer: el modo más rápido de zanjar un diálogo es decir “te entiendo”. (Se aducirá que cierta psiquiatría positivista hace eso a diario y con violencia mediante el indiscriminado etiquetaje diagnóstico, y será verdad, pero no se excusa con ello cualquier otra positividad fallida). En la excelente comunicación de Juan Velázquez González —titulada “El resentimiento en la fenomenología de las emociones de Scheler y su modulación de la existencia personal”— ofreció el joven filósofo una clave que al clínico podía resultarle familiar: no es tan crucial para la víctima el agravio sufrido como su encubrimiento o negación.

La oposición entre pathos y enfermedad se escenificó a primera hora de la mañana del viernes 30 en el salón de actos María Moliner. Tras una maravillosa exposición por parte de Andrea C. Mosquera Varas —titulada “Locura de la razón y razón de la locura en Descartes, Foucault y Derrida”— se hizo carne en la última fila de butacas el verbo crítico hacia una exposición filosofante del sufrimiento mental. En el fragor dialéctico se encendieron los ánimos y endurecieron los términos. Fue sonora la colisión entre la anhelada comprensibilidad de todo pathos por parte de los filósofos y la exigencia clínica de acción (aunque fuera silenciosa) frente a un sufrimiento que interpela más allá de su momento discursivo. Leída esta segunda posición como inaceptable biopoder negador de una subjetividad narrativa, censurable por su supuesto afán medicalizador o de manipulación conductista, se materializaba la dificultad por desentrañar la verdadera intención del gesto cartesiano que Mosquera nos había invitado a repensar con tino.

La tesis del pensador de la Haya de Turena se podría entender con Foucault como un corte inhumano o bien releerlo con Derrida como manifestación siempre quebrada de un fondo común. Mosquera se decantaba por tomar la cuestión desde la diferenzia derridiana y (aunque lo descartó por entender que su contenido esencial es otro) mencionó el juicio kantiano de la tercera crítica, donde se atiende la problematicidad de la cesura trascendental y se invita a una muy sugerente puesta en común de sentido. Tal vez una solución mediara en reconocer el diagnóstico tajante de Foucault (aunque no sus motivos) y seguir en la terapéutica a Derrida. Foucault sería un magnífico filósofo pero como psicopatólogo fue pésimo, y cuando se ciñó a lo suyo como en el caso de la tesis complementaria dedicada a la antropología de Kant pudo articular un discurso mucho más riguroso (aunque menos llamativo) sobre la ciudadania y la locura que el de su archifamosa relectura de esa época que los franceses llaman clásica. Como recordó el moderador, Enric Novella, no se puede olvidar que de la toma de posición de Foucault en el asunto cartesiano pendía el resto de su obra, por lo que resulta inevitable considerar que junto al rigor académico del que sin duda era capaz pesaba y mucho la propia necesidad de no traicionar la rebeldía que lo encumbrara. Precisaba él que la modernidad ilustrada hubiera sometido a la ciudadanía por la razón, descabezando (ya en la guillotina, ya en la reclusión asilar) a todo aquel de quien pudiera sospecharse mácula. Que la razón fuera excluyente y todo alienista un jacobino.

Javier San Martín vino a sancionar en su conferencia de clausura la escisión al definir la locura como ruptura de la creencia originaria, de las expectativas de mundo. La locura sería la persistencia malgré soi del experimento mental por el que el fenomenólogo asume temporalmente la ficción de que el mundo no exista como fundamento. La duda radical, querida, provocada. El mundo no se daría a partir de aquí como algo positivo sino como resultado de una coordinación armoniosa de experiencias, como horizonte compartido de realidad; y la vida sería entendida como “asiento de hábitos a los que subyace el gran hábito que es la tenencia de mundo”. Esta habitualidad reponedora es la que sin embargo fracasa en la psicosis, la experiencia inmediata y familiar del mundo; pues sufre el enfermo la pérdida de la evidencia natural que tomó San Martín de la descripción de Blankenburg en las “esquizofrenias poco sintomáticas”. El desasimiento, en traducción recuperada por Ortega del enhaltung husserliano, es acción voluntaria en el filósofo; mas no lo es el extrañamiento en la locura.

“El loco pierde el mundo y es una desgracia y tiene muy difícil cura”, concluyó San Martín. Si tras Scheler la fenomenología pudo hermanarse con la antropología y la psicología, pathos y enfermedad se reunieron por husserliana gracia en esta triste y dolorosa sentencia. Aunque precisa tal vez, pues la curación no podrá darse —otra vez Scheler— si no hay reconocimiento.

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Patologías de la existencia: reportaje

Breve reportaje fotográfico del XII Congreso Internacional de la Sociedad Hispánica de Antropología Filosófica organizado en Zaragoza del 28 al 30 de septiembre de hogaño bajo el título:

Patologías de la existencia. Enfoques antropológico-filosóficos

 

 

La crónica, en breve.

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