La opinión de Jaspers (Walker 2014)

Es entonces cuando la opinión se llama hipótesis.
I. KANT

Fra Carnevale 1480-4 La ciudad ideal

NI PEREZA NI ilusión (A642). Solo tras agotar el examen de los hechos particulares de la vida psíquica, con sus relaciones comprensibles y causales, asume Jaspers que la aproximación al hombre rebasa la simple experiencia y que precisa de una idea que lo abrace en su totalidad. No bastan las explicaciones fisicistas ni la interpretación fragmentaria. Hay que dejar fluir la idea total por las grietas del pensamiento categórico. La siguiente tabla ofrecida por Walker resume las características distintivas entre las categorías de la intuición particular y las ideas de totalidad.

Walker 2014 Taula I

Las categorías se le vuelven a Jaspers pronto insuficientes:

«Kant lo capta y demuestra con maestría. Cuando quiero aprehender el todo, ya sea el mundo o la persona, éstos se muestran elusivos, pues lo que persigo no es algo particular, acabado y finito, sino una Idea. Lo que llego a conocer no es nunca el mundo sino únicamente algo de él. El mundo no es un objeto, es solo una Idea. Si trato neciamente de decir algo acerca del mundo como objeto incurriré en antinomias insolubles. Puedo extender en todas las direcciones del mundo mi conocimiento pero el mundo mismo nunca lo podré conocer.

No otra cosa ocurre con el hombre. Su comprensibilidad es la del mundo. Puede tornarse objeto para mí pero no puedo conocerlo como un todo. Lo conozco solo en modos concretos y desde puntos de vista particulares. Mas como todo, se me escapa» (PG, versión de fenopatoløgica).

La psicopatología quiere aprehender al ser humano en su viva totalidad, no disecando un cuerpo desmembrado o desgajando funciones de lo mental. Y para ello confiesa la razón no dar la talla. ¿Qué hacer? Seguimos a Kant cuando invita a “dar libre juego a la imaginación y a la opinión” (A769), aunque también advierte: “Ahora bien, si tal opinión no ha de ser infundada, tiene que ir ligada, como fundamento explicativo, a lo efectivamente dado y, por ello mismo, cierto. Es entonces cuando la opinión se llama hipótesis” (A770).

Esto es, si bien los límites de la pura razón delatan como necesario otro modo de pensar, no justifican el desvarío. No es aceptable dar opinión sin freno, ni rienda suelta a la imaginación. El hombre como totalidad sigue siendo humano, y no puede ser marciana la idea que tengamos del mundo. La explicación de hombre y mundo debe atenerse a lo humano y terrenal, de modo que “incluso las hipótesis más descabelladas son, con tal de que posean carácter físico, más tolerables que una hipótesis hiperfísica, es decir, que el recurso a un autor divino asumido para este fin” (A773).

Hay que imaginar con sensatez, partiendo de lo dado, con los pies en la tierra. Cuando apela a lo físico se refiere Kant (en este léxico de la primera crítica) a lo sensible, a lo palpable, al trato con el mundo, aquí con el paciente, en oposición a las quimeras -divinas o borromeas- que pretenden comprender en la distancia (siempre desde más arriba y más allá).

Voilà, escribía tal día como hoy Van Gogh 130 años atrás, ce sont alors des questions qui certes me préoccupent mais demandent la rencontre d’une réalité pour devenir des faits.

IDEENLEHRE

Estas hipótesis tangibles, cabales aunque descabelladas, corresponden —y ya vamos con Walker— a las ideas trascendentales del famoso Apéndice a la dialéctica trascendental. Dichas Ideas regulan o dirigen la mirada del entendimiento hacia un punto de fuga que, si bien está fuera del cuadro (“totalmente fuera de los límites de la experiencia”, A644), debe hallar sus “líneas directrices” (sus reglas) en lo pintado (“en el campo de la experiencia”, A771) y someterse al equilibrio de la composición.

Sirva el ejemplo pictórico para aclarar la paradoja de unas ideas trascendentales a las que se les niega un uso trascendental (A643). Aunque el punto de fuga de la perspectiva esté fuera del cuadro (lo trascienda) eso no significa que asumamos que detrás de él hay algo más que una pared. La utilidad de las líneas de fuga que traspasan (trascienden) la tela permanece en la comprensión del óleo pegado a ella, a lo que le es propio, o inmanente.

Esto en la cabeza, toma Jaspers las Ideas como principios guía para la comprensión de hombre y mundo —nos quedaremos en lo que sigue con el primero— allí donde no alcanza el aparataje empírico-analítico. Nada nos revela del sujeto (re)tratado la cromatografía del pigmento. La comprensión del (re)trato está más allá de lo que la experiencia material del óleo y la observación del trazo pueden verificar (A668). Necesitamos perspectiva. No es por tanto la Idea una formulación provisional, no es un esbozo ni un estudio preparatorio, es el punto fugado imposible de pintar que sin embargo da profundidad a lo (re)tratado. Es experiencia no experimentable, focus imaginarius. Punto de convergencia (A644), punto de referencia (A771), punto de fuga que nada señala (no es ostensivo, A671) pero equilibra y da sentido a la composición del cuadro (clínico).

IDEALTYPUS

Walker considera que lo que Kant llama Idea se corresponde plenamente con los tipos ideales weberianos a los que Jaspers recurre como fuente de saber psicopatológico. Pero tipos hay muchos, en Jaspers. Los hay genéricos, medios e ideales; empíricos, estadísticos y englobantes. ¿Con qué nos quedamos? Apunta Walker la distinción jaspersiana entre las “totalidades empíricas” de su psicopatología y las “totalidades abarcantes” (Umgreifende) de su filosofía. A la psicopatología corresponderán la nosología, la eidología y la biografía; mientras que en la filosofía revisará las totalidades kantianas de cosmos, alma y Dios para leerlas como orientación en el mundo, existencia (Existenz) y trascendencia. Los tipos diagnósticos serán, según esta división, empíricos, y por ende ni ideales ni kantianos. Los tipos ideales no son tal, en Jaspers.

No es sino a “totalidades empíricas” a las que nos parecen empujar Kahlbaum, Kraepelin y Jaspers en su loable empeño por superar la dicotomía doctrinal (que no antinomia, pace Walker) entre la psicosis única (Einheitspsychose) y las unidades nosológicas naturales (natürliche Krankheitseinheiten). Jaulas de férrea empiricidad ante la dejación de pensar al hombre como un todo. No creemos que pueda tomarse a Kahlbaum como delfín de la Idea (PG634) ni a Kraepelin como su principal ejecutor (PG363). Nos parece mucho decir lo que escribe Walker: «Kahlbaum and Kraepelin were seeking real disease entities; but, in truth, they were employing Ideas and creating ideal typical disease entities not real disease entities» (W327). En verdad nos parece a nosotros que más apelan a las “totalidades empíricas” que a la Idea, del mismo modo que Jaspers nos conducía por los caminos de la investigación del cerebro y la catamnesis «en la esperanza de que las Ideas y los tipos ideales del trastorno serían reemplazados por definitivos hallazgos cerebrales» (W328). Y ello a pesar de que ya en 1919 había escrito que este era “el error fundamental: la transformación de Ideas en entidades”. Las buscan, in truth, y las confunden.

Si existe para Jaspers la posibilidad de tránsito entre los tipos ideales (Typus) y los tipos genéricos de especies naturales (Gattung) —realmente existentes (PG624) y definidas por su patología o etiología— estamos en lo empírico. Y si hay tránsito quiere decir que Jaspers y Kant no se refieren a lo mismo cuando hablan de ficción (A771; PG624, 672). Una se sabe tal, la otra pretende dejar de serlo.

Walker se escabulle ante la dificultad. Apela a la Evidenz weberiana y recorre con Jaspers una pendiente de comprensión genética, desarrollos psíquicos y típicas relaciones (PG625). Pero ¿surgen los carácteres histérico o hipocondríaco del mismo modo que los tipos ideales llevan de la ética protestante al capitalismo?

Weber escribía en 1904 que el tipo ideal es una construcción ideal del pensamiento que “no puede ser hallado empíricamente en ningún lugar de la realidad” (citado en W323) mientras que, concluye Walker, el propósito de Jaspers no es otro que lograr que las enfermedades idealmente tipificadas hasta el momento hallen en la empírica realidad el fundamento que les permita pasar de lo ideal a lo real, de lo funcional a lo orgánico: «to convert schemata of Ideas into empirically valid conceptual forms, ideal types into generic types, and ideal typical disease entities into real disease entities» (W332).

Walker 2014 Taula V

No parecen los tipos ideales jaspersianos soportar ni respetar la Idea. No vemos en ellos la utopía weberiana ni el carácter hipotético, problemático, que exige Kant. Aunque tal vez otra lectura, desde la tercera crítica a la que invita Jaspers y que Walker parece obviar, pueda dar cuenta de otro modo de la empresa jaspersiana. Una visión del mundo vivo no ceñida a lo puro físico y su exceso, sino abierta a un juicio orgánico que tome de la tierra el barro para moldear el esquema de la idea. Puede que así se resolviera —tras haber más que opinado— la tensión entre la idealidad exigida por el mundo físico y la acuciante realidad del mundo vital, encrucijada psicopatológica que aún quedaba lejos al primer Kant, al Kant de Walker.

***

KANT, I. Crítica de la razón pura, citada por la primera edición de 1781 (A) en la traducción de Pedro Ribas para Alfaguara (2002)

JASPERS, K. Psicopatología general, referencias (PG) según paginación de la edición de 1993 de Fondo de Cultura Económica (reimp. 2004)

WALKER, C. (2014), Karl Jaspers on the disease entity: Kantian ideas and Weberian ideal typesHistory of Psychiatry (25;3), 317-34


Ilustración: Ciudad ideal, 1480-4, atribuida (hasta hace poco a Piero della Francesca y ahora en pugna con Luciano Laurana) a Bartolomeo di Giovanni Corradini, conocido como Fra Carnevale

Etiquetado , , , , , , , ,