Presentación del Grupo de Trabajo en Psicopatología Fenomenológica

Por Oriol MOLINA y Sergi SOLÉ


Resulta imperativo que la psicopatología que practicamos y enseñamos incluya, de forma rigurosa, este aspecto dialógico, difícilmente “formulable” en el lenguaje de las ciencias naturales y tan solo superficialmente asumido por la mayoría de modelos psicológicos.

Ej (3)L ÁMBITO DEL diagnóstico psiquiátrico se halla en una crisis evidente. La ofensiva al modelo operacional encarnado por el DSM no ha hecho más que recrudecerse a lo largo del proceso de gestación y alumbramiento de su quinta, arábiga y última edición. Las recientes propuestas del NIMH para sustituirlo —dado su escaso rendimiento en la investigación biomédica— por un marco epistémico ya desligado de toda referencia clínica y entregado a la heurística de un big data despersonalizado parecen certificar de modo contundente el fracaso del discurso psicopatológico oficial.

En este contexto surge el Grupo de Trabajo en Psicopatología fenomenológica e Historia de la Psiquiatría de la Societat Catalana de Psiquiatria i Salut Mental, con el deseo de profundizar y difundir una concepción de la psicopatología inaugurada con la obra de Karl Jaspers y elaborada con posterioridad en diferentes escuelas europeas de psiquiatría.

El propósito al que apuntan las distintas actividades del Grupo de Trabajo es tanto cuestionar críticamente como proponer alternativas al predominio de modelos positivistas en la descripción y comprensión del hombre psicopatológicamente enfermo. Tanto la psicopatología descriptiva de las facultades como ciertas psicologías denominadas profundas o la psicometría cuantificadora de síntomas nos parecen constituir ejemplos de una psicopatología interpretada desde dichos modelos positivistas. Estos paradigmas conllevan la desatención, paradójica en ocasiones, del hombre como ente que actúa y se interpreta a sí mismo en ese acto. A pesar de que este agente subjetivo pueda estar condicionado por el padecimiento que lo lleva a consultar, persiste en la condición de relator prioritario de su malestar psíquico (a diferencia, por ejemplo, del enfermo neurológico). Por ello, es imperativo que la psicopatología que practicamos y enseñamos incluya, de forma rigurosa, este aspecto dialógico, difícilmente “formulable” en el lenguaje de las ciencias naturales y tan solo superficialmente asumido por la mayoría de modelos psicológicos. El Grupo de Trabajo está interesado en cualquier forma de psicopatología articulada filosóficamente, es decir, que sea consciente de sus presupuestos y acepte en todo momento su revisión, discusión y crítica. La mención a la fenomenología es un guiño a la historia a tenor de la particular relación entre esta escuela filosófica y la psicopatología en Europa durante el siglo XX, pero no implica en ningún caso la exclusión de otros planteamientos filosóficos.

Del mismo modo la referencia a Karl Jaspers no pretende erigirse en constricción a una figura o a un estilo de psicopatología. De Karl Jaspers pretendemos recuperar la forma de proceder: el cuestionar constructivamente la psiquiatría de su tiempo, el señalar las limitaciones epistemológicas y metodológicas, frecuentemente subestimadas, de la psiquiatría más reduccionista y, finalmente, la propuesta de soluciones filosóficamente sólidas para aquellas cuestiones psicopatológicas que lo admitan. Precisamente son estas las tareas que deseamos que los miembros del Grupo de Trabajo acometan, desde la revisión crítica de la psicopatología desarrollada en nuestro medio hasta la propuesta de nuevos modelos o la recuperación y revalorización de modelos previos escasamente conocidos. En cualquier caso, es nuestro propósito que estas tareas sean abordadas tanto en su aspecto de investigación como en el formativo, pues la docencia es uno de los imperativos hipocráticos que la Societat Catalana de Psiquiatria i Salut Mental asume como una de sus principales finalidades.

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