En los márgenes de la psiquiatría española —– crónica del curso de Jaca

Por Ferran MOLINS GÁLVEZ y Jose Manuel LÓPEZ SANTÍN


Jaca

Jaca por GaudiRamone





El pasado 24 y 25 de julio tuvo lugar el primer curso de Introducción a la filosofía de la psiquiatría, dirigido por el profesor Enric Novella. El encuentro se llevó a cabo dentro de los cursos de verano que la universidad de Zaragoza organiza en Jaca (Huesca).



EL CURSO FUE inaugurado y clausurado por el propio Enric Novella que en su primera sesión presentó un panorama histórico y conceptual de las relaciones entre la filosofía y la psiquiatría. En su introducción recorrió las principales coordenadas que a su juicio han configurado la aparición de la psiquiatría como disciplina científica nacida a la luz de la modernidad. Su exposición vino a resumir el artículo que recientemente ha publicado en la Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, que esboza cinco contextos historiográficos en los que se conforma la psiquiatría: la historia de la alteridad, la subjetividad, la ciencia moderna, la biopolítica y la crítica cultural. Cada uno de ellos ejemplificado con una figura. El primero, la figura del homo aequalis, para hacer referencia a las dinámicas de inclusión/exclusión propias de una sociedad moderna con vocación universalista y normativa y la gestión de la diferencia. El segundo, el homo psychologicus, para destacar el progresivo individualismo y el desarrollo de una conciencia reflexiva y una interioridad. El tercero, el homo cerebralis, para señalar el proyecto de la ciencia ilustrada de naturalizar el alma o la conciencia y su aplicación según la época a través de la anatomía patológica, la frenología, etc. El cuarto, el homo hygienicus, que incide en el papel de la medicina como instancia normativa que prescribe un determinado ‘orden moral’ avalada por su prestigio. Y en último lugar, el homo duplex, que sitúa a la psiquiatría como disciplina cuyo objeto se sitúa en el entramado cultural, siendo éste naturaleza, y de esta forma se ve abierto en su fragilidad a los acontecimientos históricos y culturales.

Pablo Ramos Gorostiza fue el segundo ponente. Por medio de una exposición tan lúcida como vehemente se centró en la necesidad que tenemos los psiquiatras de atenernos a las características particulares de la experiencia psiquiátrica. Ramos se apresuró a justificar el interés que el psiquiatra clínico tiene por la filosofía. Este interés se debe, principalmente, a una exigencia del propio objeto de estudio, que frustra una y otra vez los intentos de apresarlo bajo los instrumentos conceptuales de los que dispone la psiquiatría. Para Ramos el clínico solo dispone de dos elementos con los que manejarse: el paciente (su discurso y su conducta) y la historia de la psiquiatría. En su exposición explicó diversas cuestiones nucleares en su tarea por aclarar el papel de la psicopatología: los intentos de la psicopatología, infructuosos e históricamente cíclicos, de constituirse como una semiología médica; la insuficiencia de los conceptos psicopatológicos para apresar su objeto; y señaló que la psiquiatría es una contingencia desarrollada sobre todo por presiones externas en una dialéctica inclusión-exclusión que inaugura la razón moderna. Tras demarcar el concepto de positividad señaló a la psiquiatría como un discurso y una práctica que permiten determinar aquello indeterminado de la subjetividad, el ‘polo deseante’ como lo denominó. Y es que el origen de la psiquiatría se forja durante el Romanticismo, momento en el que el equilibrio del Yo pensante o cogitante se descompone y hay que devolver al Yo deseante al discurso de lo racional. Sus contundentes argumentos traslucieron una denuncia contra los apresurados triunfalismos de la psiquiatría biológica, así como contra aquellos discursos que tratan las categorías de la psicopatología como objetos naturales.

Ángel González de Pablo llevó a cabo dos sesiones durante las jornadas. En la primera desarrolló la relación de Karl Jaspers con la escuela de Heidelberg. Se expuso de manera original la evolución biográfica e intelectual de Jaspers, así como la influencia que su experiencia clínica psiquiátrica en Heidelberg tuvo en el desarrollo de su pensamiento filosófico. La segunda sesión se centró en la recepción en España de la psiquiatría alemana y más concretamente de la escuela de Heidelberg tras la guerra civil española. Una recepción favorecida por el contexto social e histórico de la España del momento, que aspiraba a una concepción propia de la psiquiatría pero que buscaba asentarse sobre una base firme y sistemática. La figura de López Ibor fue determinante, también en el sentido de llevar a cabo una adopción simplificada, distorsionada y más dogmática de las tendencias de Heidelberg.

Luisa Paz Rodríguez Suárez se encargó en sendas sesiones de ofrecer una introducción al pensamiento de Heidegger y su relevancia en la psicopatología y la psicoterapia. Sus intervenciones, ambiciosas y atractivas en los títulos –Heidegger y las bases del análisis existencial y Corporalidad y psicopatología– quedaron algo deslucidas, deshilvanadas y desestructuradas. La profesora, atormentada y sumida en un remolino de excusas durante la primera sesión, estuvo más acertada durante la segunda. Se evidenció que las cuestiones que la profesora trató de explicar exigían un tratamiento más detenido y extenso, es decir, un mayor número de sesiones previa lectura atenta de algunas secciones de Ser y Tiempo y de los no tan conocidos Seminarios de Zollikon, recientemente traducidos al español y publicados por la editorial Herder.

José Lázaro presentó las biografías intelectuales de dos figuras excepcionales de la psiquiatría española. Ambas figuras, Luis Martín Santos y Carlos Castilla del Pino, comparten algunos rasgos: situándose en cierto modo en los márgenes del establishment psiquiátrico del momento, desarrollan un pensamiento propio, se comprometen políticamente contra el régimen dictatorial del momento, y cultivan a la par ensayos psicopatológicos y literatura. En el pensamiento psicopatológico de Martín Santos se conjugan aspectos del psicoanálisis de Freud con la tradición fenomenológico-existencial-hermenéutica a través de su propia elaboración de autores como Heidegger o Sartre. En el pensamiento de Castilla del Pino destaca su interés por diversas aproximaciones filosóficas al lenguaje y la hermenéutica. Un psiquiatra de carácter comprometido con su tiempo que mantuvo durante muchos años un arduo trabajo con meritosas publicaciones que conjugaban cuestiones sociológicas, antropológicas, políticas y filosóficas del momento con la psicopatología.

La intervención previa a la clausura del encuentro fue a cargo de Carlos Rejón Altable. El psiquiatra madrileño se encargó de mostrar los callejones sin salida a los que se había llegado a través de un proceso de naturalización de las clásicas facultades “psíquicas” ligado al desarrollo de la modernidad y la ciencia médica. Dichas facultades habrían sido reducidas en un primer paso, a funciones para después tratar de ser localizadas cerebralmente. Según Rejón, este esquema habría configurado el armazón categorial clásico de la psicopatología (división entre trastornos de la percepción, del pensamiento, del afecto y de la voluntad) y sin éste, se desmorona. La propuesta de Rejón reivindica la vinculación a la corporalidad, no como funciones sino como poderes.

Para concluir cabe señalar que no deja de ser algo lamentable y significativo de nuestro tiempo, que este tipo de encuentros se lleven a cabo en la marginalidad respecto a los ostentosos congresos internacionales y nacionales de psiquiatría. Si algo hay que recriminar a los organizadores, es la mínima difusión del evento, ya que apenas contó con una tímida presencia en la pagina web de los cursos de verano de la Universidad de Zaragoza. Esperemos que este tipo de encuentros se consoliden y mantengan una continuidad.


Ferran MOLINS GÁLVEZ y Jose Manuel LÓPEZ SANTÍN son psiquiatras, impulsores junto al filósofo Raimon Pàez Blanch del grupo de estudios Filosofia i Psiquiatria, y autores junto a Lia Litvan Shaw del reciente trabajo Trastornos de personalidad en el DSM-5. Una aproximación Crítica, reseñado en nuestra entrada del pasado mes de junio Personalidad y totalidad, corrientes circulares.

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